10 Películas y series históricas que merece la pena ver. (Parte I)

El cine es conocido por ser el séptimo arte, y como tal nos ha regalado la oportunidad de dar vida a hechos pasados que anteriormente no habían pasado de la imaginación popular. Por ello hoy os traigo un post diferente, que de ser bien acogido tendrá su correspondiente continuación. Para los amantes y curiosos de la historia os invito a conocer estas 10 películas y series históricas que merece la pena ver:

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  1. Espartaco (Spartacus)

Espartaco, un esclavo romano que trabaja en las canteras, es trasladado a una escuela de gladiadores. Con el tiempo Espartaco se convertirá en el líder de una rebelión de esclavos contra Roma, a la que se unen cada vez más esclavos con el fin de lograr la libertad. La película de 1960 retrata la figura de Espartaco y su papel en la Tercera Guerra Servil.

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2. Alejandro Magno (Alexander)

La película de 2004 relata la historia de Alejandro Magno (interpretado por Colin Farrell), comienza años después de su muerte, cuando Ptolomeo (faraón de Egipto que había sido general de Alejandro) empieza a contar la historia del rey macedonio desde su infancia hasta su muerte, pasando por sus numerosas conquistas.

Es muy conocida tanto por el personaje legendario que retrata como por el reparto de actores, entre los que encontramos a Angelina Jolie en el papel de Olimpia (madre de Alejandro), Jared Leto o Jonathan Rhys-Meyers.

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3. Ana de los Mil Días (Anne of the Thousand Days)

Cuenta la historia de Ana Bolena, segunda esposa del rey Enrique VIII de Inglaterra(Richard Burton). Comienza con el rey firmando las órdenes de ejecución de su esposa y varias personas más, y desde ahí comienza a recordar cómo estando casado con su primera esposa (Catalina de Aragón) se encaprichó de la joven Ana, que no sólo lo rechazaba sino que estaba comprometida con otro hombre.

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4. 1492: La Conquista del Paraíso (1492: Conquest of Paradise)

Narra el viaje de Cristobal Colón a América en los primeros años de expediciones, con la llegada a San Salvador (Guanahani). Es una película histórica con un tinte de drama, ya que refleja las consecuencias del encuentro entre las dos culturas. Fue muy aclamada la banda sonora de esta película, interpretada por Vangelis.

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5. Matar a un Rey (To Kill a King)

En la Inglaterra del siglo XVII las tensiones entre el Parlamento y el rey han alcanzado su punto álgido, estallando una guerra civil. El rey Carlos I es un monarca absolutista que cree firmemente en el derecho divino de los reyes para gobernar, es juzgado por los puritanos (que habían resultado ganadores en la guerra civil) como un traidor. Oliver Cromwell, cabeza de los puritanos y también un fanático religioso, encabeza esta acusación contra el rey. La película continúa con el Protectorado de Cromwell y la vuelta al poder de los monárquicos.

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6. Mi Semana con Marilyn (My Week with Marilyn)

Colin Clark trabaja como ayudante en el set de rodaje de la película: El príncipe y la corista. Dicha película es protagonizada por Marilyn Monroe, que está recién casada con Arthur Miller. Las presiones del rodaje, de su nuevo matrimonio y de vivir rodeada de un ambiente británico que en principio no conoce, hace que Marilyn termine acercándose al joven asistente, que pasa una semana con ella cuando Miller abandona el país.

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7. Gandhi

La película de 1982, con Ben Kingsley en el papel protagonista, es una biografía del defensor de la no violencia. Comienza con el asesinato de Gandhi, a quien vemos ya anciano y con la mano en el pecho después de que un hombre le dispare a quemarropa. Tras un plano del funeral de Gandhi, la película retrocede más de 50 años y nos muestra a un joven Gandhi de 24 años, cuando vive una circunstancia en un tren que le hará luchar por los derechos de los indios hasta el final de sus días.

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8. Yo, Claudio (I, Claudius)

Esta miniserie de 1976 es la adaptación de las novelas Yo, Claudio y Claudio, el dios y su esposa Mesalina de Robert Graves. Teatral y ambientada en la antigua Roma, muestra la vida de la dinastía Julio-Claudia, empezando por el emperador Augusto. Tras la muerte de Augusto y las sucesivas intrigas en la corte imperial, se sucederán los emperadores Tiberio y Calígula, siendo este último sobrino de Claudio. Los excesos y la demencia de Calígula hacen que éste sea asesinado, y así Claudio (cojo y tartamudo) llega a ser emperador. La serie comienza con Claudio en su vejez, que relata la historia de su dinastía y la suya propia mientras la escribe, con intención de que en el futuro sea encontrada y así se cumpla la profecía de la sibila.

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9. Cleopatra (1999)

Basada en el libro Las Memorias de Cleopatra (Memoirs of Cleopatra) de Margaret George, esta película protagonizada por Leonor Varela relata la vida de Cleopatra VII, la última reina-faraón del antiguo Egipto antes de que éste pasara a ser una provincia de Roma bajo el mando de Augusto. Conocida por sus romances con Julio César y Marco Antonio respectivamente, en la película también se deja entrever la otra faceta de la reina que no se suele mostrar, una reina preocupada por Egipto, por sus propios hijos, inteligente, culta y sobre todo con la astucia suficiente para mantenerse en el poder.

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10. Enemigo a las Puertas (Enemy at the gates)

Describe la lucha entre dos francotiradores, uno soviético y otro alemán, durante la Batalla de Stalingrado. La película muestra el papel de la propaganda en los ejércitos durante la Segunda Guerra Mundial. Si bien algunos personajes no están fielmente caracterizados, las escenas de las batallas y los ejércitos fueron muy elogiadas.

Mumtaz Mahal, un amor imperial.

Representación de Mumtaz Mahal

Representación de Mumtaz Mahal

El Imperio mogol, Imperio mongol de la India o Gran Mogol fue un poderoso estado turco islámico del subcontinente indio, que existió entre los siglos XVI y XIX. Abarcó en su período de apogeo la mayor parte de los territorios actualmente correspondientes a la India, Pakistán y Bangladés, llegando a poseer zonas del Afganistán, Nepal, Bután y este del Irán. Es en este territorio, donde encontramos a una mujer tan especial, que es la responsable de uno de los monumentos más hermosos de la India.

Arjumand Banu Begum, más conocida como Mumtaz Mahal, fue una noble persa nacida el 1 de septiembre de 1593 en la ciudad de Agra. La familia de Arjumand tenía lazos con la familia imperial, dado que su tía Nur Jehan era una de las veinte esposas del emperador mogol Jahangir.

El hijo del emperador Jahangir, Sha Jahan (futuro emperador) fue comprometido con ella cuando solo contaban con 15 y 14 años respectivamente. Sin embargo, los astrólogos no dieron una fecha favorable al matrimonio hasta 1612, cuando Arjumand contaba ya con 20 años y su prometido con 21. En el lapso de tiempo entre el compromiso y el matrimonio Sha Jahan había tomado ya tres esposas, sin embargo el príncipe quedó tan prendado de Arjumand que decidió darle el título de Mumtaz Mahal (que significa “la Elegida de Palacio”). Además, el príncipe decidió desatender por completo el matrimonio con sus otras tres esposas, hasta el punto que los cronistas de la época relatan que “la relación del príncipe con sus otras tres esposas no tenía más que el estado de matrimonio”.

Representación de Mumtaz Mahal y Sha Jahan

Representación de Mumtaz Mahal y Sha Jahan

Sha Jahan ocupó su puesto como emperador en el año 1628. La relación entre el emperador y Mumtaz Mahal fue muy íntima, los poetas contemporáneos ensalzaban la belleza, la gracia y la piedad de la emperatriz, que además era una ferviente chiíta. La emperatriz acompañó a su esposo por todo el imperio, no guardaba aspiraciones políticas, pero a menudo intervenía por los desfavorecidos. Diseñó su propio jardín, donde más tarde se erigiría su mausoleo.

Mumtaz tuvo catorce hijos con el emperador, de los que siete sobrevivieron:

  • ♀Jahanara Begum (1614 – 1681)
  • ♂Dara Shikoh (1615 –1659)
  • ♂Shah Shuja(1616 –1661)
  • ♀Roshanara Begum(1617 –1671)
  • ♂Aurangzeb (1618 –1707)
  • ♂Murad Baksh (1624 – 1661)
  • ♀Gauharara Begum (1631 – 1706)

Cuando se encontraba acompañando a su esposo en la batalla en la meseta de Decán en el 1631, Mumtaz Mahal se puso de parto de su decimocuarto hijo, y falleció al dar a luz, justo después de hacer prometer a su esposo que no volvería a casarse. Su fallecimiento provocó un enorme dolor en el emperador, que la consideraba el amor de su vida. Dado que no se había construido un mausoleo para ella, su cuerpo fue sepultado temporalmente en Burhanpur, en un jardín amurallado conocido como Zainabad originalmente construido por el tío de Sha Jahan, a orillas del río Tapti. El emperador nunca pretendió dejar allí sepultada a Mumtaz Mahal, así que unos meses después el cuerpo de Mumtaz fue exhumado y transportado en un sepulcro de oro, escoltado por su hijo Sha Shuja y la Princesa Imperial Jahanara Begum, hacia la ciudad de Agra. Una vez allí, fue enterrada en un pequeño edificio y Shah Jahan se quedó en Burhanpur para concluir la campaña militar que inicialmente lo llevó a la región. En cuanto el conflicto finalizó el emperador volvió a Agra, comenzó a planificar el diseño y la construcción de un mausoleo funerario y un jardín adecuado para el descanso eterno de su esposa, en el mismo lugar donde Mumtaz había construido su jardín hacía años. Fue una construcción que tardó más de 22 años en terminar, una de las maravillas del mundo actual, el Taj Mahal.

El emperador se vistió de luto y se apartó de la vida pública durante un año. Cuando reapareció su rostro había envejecido enormemente y su cuerpo también. Fue la hija mayor de ambos, Jahanara, la que se ocupó de ayudar a su padre a sobrellevar el dolor. A su muerte, Sha Jahan fue enterrado en un sepulcro al lado de su esposa, por ello es el único elemento que no guarda la simetría del Taj Mahal.

Una bella historia de amor, un emperador que cumplió su promesa y que ha quedado inmortalizada en una de las maravillas arquitectónicas más hermosas del mundo.

Taj Mahal, mausoleo de Mumtaz Mahal y Sha Jahan

Taj Mahal, mausoleo de Mumtaz Mahal y Sha Jahan

Boudica, contra Roma por la libertad

Representación de Boudica

Representación de Boudica

Hace 2000 años, una mujer britana de unos 30 años desafió al imperio romano. Borró del mapa ciudades romanas enteras y participó en una de las batallas más sangrientas de la historia británica, una batalla que sellaría el destino de las tribus britanas ¿Libertad u ocupación? Esta es la lucha de una mujer, madre y reina por la libertad de su pueblo:

Boudica (o Boadicea) debió nacer entre los años 26 y 30 d.C. Las fuentes coinciden en que era hija de aristócratas icenos. Los historiadores romanos dicen de ella lo siguiente: “Poseía una inteligencia más grande que la que generalmente tienen las mujeres. Era alta, de voz áspera y su mirada tenía un brillo feroz. De cabello pelirrojo hasta la cadera. Ataviada con una túnica de múltiples colores y un manto grueso ajustado con un broche. Siempre usaba un grueso collar de oro”. El collar de oro, o torque, entre las tribus celtas simbolizaba nobleza.

Estaba casada con Prasutagus, rey de los icenos. Los icenos eran una tribu celta que habitaba al este de Inglaterra, en lo que hoy sería Norfolk. Mientras su esposo vivió, Boudica desempeñó su papel de esposa y mujer en la sociedad celta. Los icenos estaban siempre preparados para la batalla, y las mujeres también eran instruidas en la lucha al igual que los hombres. Se conoce que Boudica tuvo al menos dos hijas, pudo haber tenido alguna más, lo que sí se sabe con seguridad es que no pudo darle un hijo varón a Prasutagus, algo que entre la nobleza icena no importaba, puesto que la realeza podía pasarse tanto a hijos como a hijas, más adelante este hecho sería el desencadenante del conflicto.

Mientras reinó Prasutagus los icenos no fueron un pueblo sometido por Roma. El emperador romano Claudio tenía como aliado a Prasutagus, que sabiendo el poder militar de Roma y ansiando siempre el bien de su pueblo, acordó una especie de vasallaje con los romanos, los icenos pagaban tributos a Roma y a cambio mantenían su independencia. Y salvando varios roces sin importancia, esto continuó hasta la muerte del rey iceno.

Boudica y sus hijas.

Boudica y sus hijas.

Prasutagus tuvo una vida larga y próspera, cuando murió, el poder pasó a manos de su esposa, la reina Boudica. Prasutagus había dejado testamento, sabía que si por su cultura fuera, la descendencia estaba asegurada, pero que a ojos de los romanos la realeza solo podía pasarse por línea paterna, es decir, a hijos varones. El rey, conocedor de la cultura romana, intentó en su testamento que se mantuviera la independencia de su pueblo, nombrando coheredero de su reino al emperador romano Nerón (sucesor de Claudio) junto a sus dos hijas.

Pero Roma no se conformó con esto y el testamento de Prasutagus fue ignorado, el reino fue anexionado al Imperio Romano. El fallecido rey debía dinero a Roma, el procurador romano Cato Deciano tuvo la tarea de cobrarlo; las tierras de los icenos y sus bienes fueron confiscados, los nobles fueron tratados como esclavos. La nueva reina Boudica no podía tolerar este abuso hacia su pueblo y el insulto hacia ella misma como reina. Se enfrentó a Cato que no tuvo piedad con ella, una mujer no tenía nada que hacer contra un romano ni contra Roma, así que la humilló ante su pueblo de la mejor manera que sabía. Ordenó que la ataran a un poste de madera y mandó azotarla. No contento con esto y queriendo desmoralizar aún más a los icenos y humillar más a la reina, mandó a dos soldados romanos que violaran a sus hijas. Esto, lejos de acobardar a Boudica, provocó que la reina, furiosa, se levantara contra los romanos.

El emperador Nerón, se había propuesto acabar con las tribus rebeldes que quedaban en Bretaña y decidió mandar a uno de sus mejores generales  Cayo Suetonio Paulino. La primera campaña que el general llevó a cabo fue la matanza de los druidas de la isla de Mona, al norte de Gales. Los druidas no sólo eran sacerdotes, también eran sabios y legisladores. Con este asesinato y la quema de los bosques sagrados, la moral de los pueblos celtas caería. Mientras esto ocurría, la reina Boudica se reunió con los Trinovantes, un pueblo vecino que también sufría el yugo romano. Tras elegir a Boudica como su líder, comenzaron a planear la rebelión.

Cayo Suetonio Paulino

Cayo Suetonio Paulino

El primer punto que el nuevo ejército celta, de 50000 hombres, atacó fue Camulodunum (actual Colchester), una colonia romana donde se habían establecido los soldados veteranos y donde se había construido un templo al emperador Claudio. Se dice que Boudica antes de la batalla usaba un método de adivinación consistente en soltar una liebre entre sus ropas y predecir el futuro de la contienda según la dirección en la que corría en animal. También que invocaba a Andraste, la diosa britana de la victoria. Sea como fuere, la victoria de Boudica sobre la ciudad de Camulodunum fue aplastante. El factor sorpresa hizo que los soldados que había en la ciudad tuvieran que pedir refuerzos, Cato sólo mandó 200 hombres, la ciudad estaba mal defendida. Aunque los romanos intentaron resistir en sólo dos días el ejército de Boudica había arrasado la ciudad, destruyendo todo lo romano a fuego y matando a hombres, mujeres, niños y ancianos. En el 60 d.C. Camulodunum había sido borrada del mapa.

Mientras se produce el ataque 3 mensajeros romanos de Camulodunum son enviados a avisar de lo ocurrido: El primero al norte, dónde se encontraba la Legión IX Hispana. El segundo a Londinium (actual Londres), donde se encontraba el procurador Cato Deciano. El último al general y gobernador Cayo Suetonio Paulino, que se encontraba en la Isla de Mona (Actual Anglesey). Las respuestas de los destinatarios no se hacen esperar.

Quinto Petilio Cerial, legado al mando de la Legión IX acude a socorrer la ciudad de Camulodunum con sus 2000 soldados. Pero la noticia de que la IX viene en camino para socorrer la ciudad llega a oídos de Boudica. La reina y sus hombres se esconden en una zona boscosa, sorprendiendo a la IX legión y aniquilándola. Sólo parte de la caballería y el comandante consiguieron escapar.

La respuesta de Cato Deciano fue muy distinta, sabiendo que el levantamiento había sido provocado por su avaricia, y temiendo que tras el agravio al que había sometido a la reina y sus hijas, ésta fuera a por él, puso tierra de por medio sin avisar y se marchó a la Galia.

Cayo Suetonio, al recibir el aviso se dirigió hacia Londinium sabiendo que Boudica se dirigiría a aquella ciudad. Cuando llegó, se enfureció al

Rutas de las distintas batallas de la rebelión

Rutas de las distintas batallas de la rebelión

saber que Cato había huido, dejando el problema en sus manos. Suetonio con dos legiones a su cargo aún seguía esperando refuerzos de la Legión II Augusta que no llegarían. Sus legiones, la XIV y la XX (10000 hombres), aún estaban a varios días de camino. Ante una superioridad numérica tan grande, Suetonio sabía que no podía defender Londinium con sólo un puñado de hombres. Dio orden a la población de abandonar la ciudad y se retiró al norte para reunir a sus tropas.

Boudica entró en Londinium y al igual que Camulodunum, la ciudad fue arrasada y quemada. Los habitantes que allí se habían quedado fueron masacrados. La ciudad de Londinium fue borrada del mapa y reducida a cenizas. La reina siguió a las tropas romanas y se dirigió al norte, deteniéndose en la ciudad de Verulamium, la tercera más grande de Gran Bretaña y arrasándola. El general Suetonio no pudo hacer nada por esta población.

Haciendo un alarde de estrategia militar, Cayo Suetonio encuentra una zona boscosa entre Londinium y Viroconium (actualmente Wroxeter en Shropshire), el terreno está rodeado de bosques, de tal forma que el ejército iceno no puede rebasar ni flanquear al romano. En estas condiciones Suetonio sí ve favorable la batalla, monta un campamento y se dispone a esperar a Boudica.

La superioridad de las tropas de Boudica frente a las romanas eran 5 a 1. El ejército de la reina era muy numeroso, pero también muy irregular. Combatían desde niños de 10 años a ancianos. No era un ejército profesional, era un pueblo combatiendo por sus derechos. Además no contaban más que con escudos como protección y armas como lanzas, espadas largas y cuchillos.

El ejercito de Suetonio, es más pequeño pero son disciplinados y profesionales, están entrenados para la guerra y teniendo en cuenta la protección y las armas que portan son una máquina de matar infalible. Cuando Suetonio vio llegar a las tropas celtas y observó que colocaban sus caravanas y carros tras ellos comprendió que la batalla estaba ganada. Sin saberlo, los celtas se habían cortado el paso hacia su única salida.

Representación de Boudica, llevando la pintura corporal de índigo azul de los icenos

Representación de Boudica, llevando la pintura corporal de guerra de los icenos, compuesta de pasta de índigo azul

Cuando la infantería celta atacó, el ejército romano sin romper su formación hizo caer una lluvia de lanzas sobre sus enemigos. Gran parte del ejército de Boudica fue diezmado al no poseer protección alguna los que fueron alcanzados por las lanzas murieron y los que las pararon con su escudo tuvieron que deshacerse de él puesto que había quedado inservible. Suetonio ordenó a sus soldados avanzar a paso lento pero sostenido, en una línea en forma de sierra dentada, cubriendo sus flancos con sus escudos. Totalmente desprotegidos y entre la confusión de la batalla, los celtas arremetieron contra las formaciones romanas, encajonándose en los “dientes” de esta formación de sierra. Las tropas britanas sabían combatir cuerpo a cuerpo, pero los romanos no entraban en ese juego. Manteniendo la formación los romanos fueron avanzando hasta acorralar al ejército de la reina contra sus propias caravanas. En su desesperación por huir, los britanos no sólo empujaron a los guerreros que avanzaban detrás sino a las mujeres, niños y ancianos que aguardaban el desenlace de la batalla en las cercanías de los carros. La avalancha que produjeron fue tal, que cerca de 40 000 murieron aplastados entre los combatientes en desbandada y los vehículos que impedían la retirada. Los romanos no tuvieron piedad, ni siquiera con embarazadas y niños.

En cuanto a Boudica, se sabe que no murió en la batalla. Tampoco fue apresada por los romanos, pero sabía que de un momento a otro podían hacerla prisionera y su final no habría sido nada agradable. Comprendiendo que todo había acabado y que había traído la desgracia a su pueblo, en un acto de honor Boudica se suicidó. Se desconoce por completo cual fue la suerte de sus hijas.

Tal fue el grado de violencia que los romanos aplicaron, que durante los cuatro siglos siguientes, la provincia se mantuvo en paz. La historia de Boudica, la reina icena que puso en jaque la ocupación romana de Gran Bretaña, una mujer con coraje, amada por su pueblo que prefirió morir de pie a vivir de rodillas.