El horror nazi: El campo de concentración de Sachsenhausen

Mapa del campo de concentración de Sachsenhausen. Imagen procedente de internet.

Mapa del campo de concentración de Sachsenhausen.
Imagen procedente de internet.

Construido por los nazis en 1936 en Brandeburgo, este campo fue tomado como modelo para todos los demás por su disposición arquitectónica. Preparado para prisioneros de guerra, homosexuales, presos políticos, testigos de Jehová, judíos y gitanos que fueron asesinados dentro del campo de concentración. Una de las páginas más negras de la historia de la segunda guerra mundial, a lo largo de este artículo conoceremos cómo funcionaba este “campo de trabajo”, hasta donde llegaba la maldad de los guardias y el uso que se le dio más tarde en la ocupación soviética. Sígueme por este recorrido, veamos cómo era la vida de un preso de Sachsenhausen.

1. EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN:

Frase "el trabajo os hará libres" a la entrada de Sachsenhausen. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa.

Frase “el trabajo os hará libres” a la entrada de Sachsenhausen.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa.

Este campo fue tomado como referencia para campos posteriores, en principio su planta era triangular, de tal forma que con una torreta en cada esquina y pocos guardias se podía vigilar una gran extensión. La entrada al campo, a mitad de la base de este triángulo, está formada por una verja y una puerta de hierro donde se puede leer la frase “Arbeit macht frei” que traducido es “El trabajo os hará libres”.

Esta frase no es casualidad, puesto que la imagen que se quería vender a los otros países es que este campo no era nada más que un inofensivo campo de reeducación, donde se preocupaban por sus presos y simplemente se adaptaba a aquellos inadaptados sociales. Para ello algunas armas o instrumentos que se usaban en el campo eran desmontables, las ametralladoras de las puertas y torres se desmontaban cuando venía alguna visita, igualmente con el potro de castigo o los instrumentos para ejecución pública. Durante algún tiempo parece ser que consiguieron dar esta imagen.

Cartel de la zona de seguridad frente a las alambradas. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Cartel de la zona de seguridad frente a las alambradas.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Siguiendo con el campo, el complejo triangular contaba con barracones para los presos, una enfermería (lugar además de experimentación), celdas de castigo, prisión de la Gestapo y un enorme patio semicircular en el que se formaba para el recuento, se daban escarmientos públicos e incluso tenían lugar algunas ejecuciones. El complejo estaba bordeado por una alambrada baja electrificada, otra alambrada más alta, tras ella un estrecho pasillo con perros y guardias de la SS pasando cada cierto tiempo y finalmente un muro alto con una pequeña alambrada electrificada encima de él. Antes de la alambrada se extendía un perímetro de seguridad de varios metros con carteles que avisaba que cualquiera que pusiera un pie en ellos recibiría disparos sin contemplaciones. Así, este complejo se erigía totalmente infranqueable. Este complejo triangular tuvo ampliaciones, como los barracones para judíos.

Fuera de él y justo frente a la entrada, los cuarteles de la Gestapo, la zona administrativa y la garita para los soldados que allí se encontraban. En paralelo a otro lado del campo fábricas de calzado y armamento. Separado de estas por muros para evitar su visibilidad la zona de ejecuciones, cámara de gas y crematorios.

A las afueras del complejo y para dar sensación de que era un centro de reeducación urbanizaciones con bonitas casas para miembros de las SS y Gestapo. Parques e incluso un zoológico.

2. LOS PRESOS DE SACHSENHAUSEN:

Uniforme e identificación de un prisionero. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Uniforme e identificación de un prisionero.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Los presos llegaban desde la cercana estación de tren de Oranienburg, a su entrada al campo se les despojaba de todas sus pertenencias, se les duchaba con agua fría, se les afeitaba todo vello corporal y se les daba su nuevo uniforme (el famoso pijama de rayas), se les proporcionaba un número que pasaba a ser su única identificación. Nunca más debían usar su nombre, sino referirse a ellos mismos con el número. Y se les etiquetaba según el motivo por el que estaban en el campo y su lugar de procedencia. El sistema de marcaje de los prisioneros consistía en un triángulo invertido, de diferente color. Los presos judíos eran los únicos que podían acumular dos triángulos a modo de estrella de David. Además aquel que hubiera sido apresado por otros “delitos” pero además fuera judío podía ser marcado con una estrella de David  . Este método llevó a una verdadera jerarquía dentro de los centros, según esta etiqueta eran vistos de una forma u otra. Veamos estos diferentes marcajes:

  • Amarillo para judíos. Presos despreciados no sólo por los vigilantes sino también por el resto de presos.
  • Rojo para prisioneros políticos. Comunistas en su mayoría, eran muy respetados por otros internos.
  • Verde para criminales comunes. Ladrones, asesinos, todo tipo de criminales. Eran mayormente utilizados como “Kapos” dentro de cada barracón, se les daba más comida y un mejor trato a cambio de mantener a raya a otros internos e informar a los vigilantes.
  • Azul para emigrantes y prisioneros de guerra de otros países.
  • Púrpura para testigos de Jehová, Estudiantes de la Biblia o Los Estudiantes libres de la Biblia, Jesuitas. Presos religiosos y pacifistas. Eran muy apreciados como sirvientes por su buena conducta
  • Rosa para hombres homosexuales. Los presos más despreciados del campo, por debajo incluso de los asociales.
  • Negro ▼ para mujeres asociales, mujeres homosexuales, prostitutas, vagos, maleantes, sin techo, inadaptados, enfermos mentales, gitanos, algunos anarquistas, alcohólicos y adictos a drogas. Los asociales eran aún más despreciados que los judíos.
  • Marrón utilizado para los gitanos cuando comenzó a haber mayor número de estos presos.

Excepcionalmente había unos marcajes especiales para determinado tipo de “delitos”:

  • Las mujeres acusadas de «relaciones interraciales» eran marcadas con un triángulo invertido amarillo () sobre otro negro (▲).
  • Los hombres acusados de «relaciones interraciales» eran marcados con un reborde triangular invertido negro (∇) sobre un triángulo amarillo ().
  • Aquellos que tenían una barra sobre su triángulo del mismo color eran reincidentes.
  • Un punto negro indicaba que pertenecían a los barracones de castigo y un punto rojo indicaba que se creía podía haber riesgo de fuga.

Había muchas combinaciones entre los triángulos. Además de esto algunos presos debían coser en el centro de su triángulo una letra que indicara el país de procedencia. Los presos españoles por ejemplo tenían que llevar una S o una SP.

3. LOS BARRACONES:

Letrinas y zona de aseo de los barracones. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Letrinas y zona de aseo de los barracones.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Los presos estaban realmente hacinados en estos lugares, las literas de tamaño muy reducido y tres plantas tenían que albergar a muchísimas personas. Las zonas de aseo eran realmente mínimas y muchas enfermedades se propagaban debido a la falta de higiene de los presos y la poca agua disponible para lavarse. De hecho los vigilantes procuraban no acercarse a los presos.

El Kapo tenía su propia zona dentro del barracón y tenía acceso al reparto de medicina y comida. Vivía en unas condiciones menos duras que los demás presos.

4. LAS CELDAS DE AISLAMIENTO Y CASTIGO:

Celda de aislamiento. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Celda de aislamiento.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Los presos aislados vivían en celdas muy reducidas durante bastante tiempo, sin luz y con una pequeñísima ventana. Justo al lado de las ventanas algunos postes y hierros para someter a los presos a “la garrucha” durante horas (ser suspendidos de sus muñecas atadas a la espalda). Este doloroso castigo hacía gritar a los presos y estos mismos gritos eran oídos por los confinados en celdas de castigo. Haciendo que el miedo se apoderara de ellos.

Otro castigo era sacar de forma abrupta a presos que llevaban mucho tiempo (meses) en las celdas a oscuras y hacerlos mirar al sol, lo que los dejaba ciegos.

5. EXPERIMENTOS MILITARES Y MÉDICOS

Letrinas y zona de aseo de los barracones. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Letrinas y zona de aseo de los barracones.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

En el campo existían superficies con diversos tipos de piedras pequeñas adaptadas para probar calzados militares, se tenía a presos marchando durante horas en estas superficies para examinar el desgaste de las botas y si sería un calzado adecuado.

Entre los experimentos médicos en Sachsenhausen se probaron tratamientos experimentales para curar enfermedades infecciosas. Se inoculaba la enfermedad en diferentes presos (niños pequeños hasta 5 años en su mayoría) y luego se les inyectaba diversos tratamientos experimentales. Algunas de estas enfermedades son: tifus, malaria, tuberculosis, fiebre amarilla y hepatitis infecciosa.

6. LOS RECUENTOS

Puerta principal del campo. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Puerta principal del campo vista desde fuera.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Los recuentos se hacían por la mañana y por la tarde. Los kapos hacían el primer recuento para enviar a los prisioneros a sus zonas de trabajo.

El recuento de la tarde solía alargarse hasta que todos los prisioneros de todos los comandos hubieran regresado de sus trabajos. Dependiendo de la cantidad de prisioneros que hubiera en el campo podía rondar la hora de duración. En caso de complicaciones (intento de fuga) el recuento podía alargarse. Después del recuento de la tarde se distribuía la cena.

Permanecer en formación era además un castigo, a veces se hacía formar a los presos y aguantar durante horas. Se conoce que cuando el campo alcanzó un gran número de presos se les hizo formar en invierno como forma de diezmarlos hasta que muchos cayeron de frío y hambre.

7. INTENTOS DE FUGA

Alambrada del campo vista desde el pasillo para los guardias. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Alambrada del campo vista desde el pasillo para los guardias.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Los intentos de fuga eran castigados con la horca, se colocaba en el centro del patio de recuento y era desmontable (para que las visitas extranjeras no la vieran). Se obligaba a los prisioneros a mirar para que supieran lo que les esperaba si lo intentaban.

Sólo se conoce una persona que consiguió fugarse con ayuda de un vigilante del centro.

8. LOS PELOTONES DE FUSILAMIENTO Y LAS CÁMARAS DE GAS:

Explanada de fusilamiento y fotos de alguna de las víctimas. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Explanada de fusilamiento y fotos de alguna de las víctimas.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Los fusilamientos se realizaban en un túnel forrado de troncos para amortiguar el sonido, debido a la cercanía de esta zona con el campo se ponía música mientras se realizaban. En principio Sachsenhausen no disponía de crematorio, por lo que los prisioneros se trasladaban en camiones a la ciudad para poder ser cremados, una de estas veces el carro donde iban los cadáveres se destapó, causando gran revuelo, por lo que se instalaron hornos crematorios cerca de las cámaras de gas.

Los prisioneros que eran llevados a las cámaras de gas tampoco sabían realmente a donde iban. Los guardias fingiendo preocuparse por los presos de vez en cuando preguntaban en los barracones si podían realizar bien el trabajo o era demasiado para ellos, se les ofrecía

Hornos crematorios. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Hornos crematorios.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

trasladarlos a otro campo con trabajos menos duros, los que caían en la trampa eran sacados del campo por la puerta principal y se les llevaba por fuera del campo hasta el edificio donde se encontraban las cámaras de gas, el crematorio y una consulta médica. Con la excusa de realizarle un reconocimiento antes de llevarles al otro campo un médico salía a recibirles y les examinaba la dentadura para ver si llevaban empastes de oro (pues no se podían desaprovechar).

En caso de no llevarlos se les remitía a la habitación de las cámaras de gas con el pretexto de darles una ducha. Si los tenían se les llevaba dentro de la consulta médica. En ella anclado a la pared se encontraba un metro para medir la estatura de los presos, sin embargo tenía una

Corredor (Túnel) de fusilamiento. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Corredor (Túnel) de fusilamiento.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

particularidad, una franja abierta a lo largo de todo el metro. La explicación es que al otro lado de la pared donde se encontraba anclado había una habitación donde se encontraba un guardia de la SS. Cuando un preso con empastes de oro llegaba a la consulta se le pedía que se pegara al metro para medir su estatura, el guardia colocaba su pistola a la altura de la nuca del preso desde el otro lado de la pared y disparaba. Así podían extraer el empaste del preso.

9. ABUSOS EN EL CAMPO

Ventana de una celda de aislamiento. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Ventana de una celda de aislamiento.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Los guardias eran entrenados para la crueldad, a veces sus macabras diversiones eran matar a los prisioneros de la forma que se les ocurriera. Por ejemplo cogían la gorra del preso y la lanzaban a ese perímetro de seguridad mencionado en el inicio del artículo, les ordenaban recogerla. Si desobedecían los guardias les darían un tiro y si obedecían también recibirían un tiro por entrar en el perímetro de seguridad.

Existía el potro de castigo para azotar públicamente a presos. Se obligaba a otros prisioneros a hacerlo contando los azotes en alemán, si se equivocaban al contar debían empezar desde el principio y muchos prisioneros no eran alemanes ni conocían el idioma.

Postes para la garrocha. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Postes para la garrocha.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Se mantenía a presos en cuclillas y con los brazos hacia delante durante mucho tiempo bajo amenaza si se caían.

“La garrocha”, la horca pública, los experimentos y otros muchos abusos que ya hemos visto, junto con la imposibilidad de escapar, hacen de Sachsenhausen un verdadero campo del terror.

10. HACIA LA “LIBERACIÓN”

Imagen de los barracones. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Imagen de los barracones.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Ante su inminente derrota y la entrada de los aliados en Alemania, los nazis ordenaron el traslado de presos. Las tropas de las SS dispararon contra aquellos que eran “incapaces de andar”. A la llegada de las tropas soviéticas el campo fue liberado, era 2 de mayo de 1945.

Sin embargo no acabó aquí el horror. Sachsenhausen pasó a ser un campo de concentración soviético usado para represaliar tanto a supuestos colaboradores de los nazis. Esto incluía población civil, funcionarios nazis y antiguos militares y prisioneros de guerra aliados. Muchos prisioneros de guerra soviéticos y otros prisioneros políticos comunistas fueron ejecutados porque supuestamente “habían colaborado con el gobierno nazi y se habían contaminado”. Muchos de estos presos habían aguantado años en el campo esperando a su liberación.

Puerta del barracón. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Puerta del barracón.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Ironías de la historia que en el campo figure un enorme monumento con triángulos rojos simbolizando a las víctimas que fueron confinados por causas políticas. Cuando se desmanteló el campo los soviéticos volaron las cámaras de gas y el crematorio para intentar borrar las pruebas que delataban que ellos las habían usado. Gracias a la labor de los que aún hoy estudian el campo se descubrió no sólo su uso sino cuerpos de víctimas identificadas. Como siempre “la historia la escriben los vencedores”.

11. VÍCTIMAS DE SACHSENHAUSEN

Interior del barracón, zona para comer. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Interior del barracón, zona para comer.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

En la época en la que fue utilizado como campo de concentración nazi se calcula que pasaron por él mínimo 200000 prisioneros, de los cuales las organizaciones que lo estudian estiman que 100000 fallecieron en el campo, estimar el número de fallecidos no es tarea fácil cuando no todos se encuentran en las fosas comunes, ya que muchos fueron incinerados. Como dato uno de los presos españoles del campo fue Francisco Largo Caballero.

En definitiva un campo del miedo, un campo del terror que se cobró víctimas de diversa procedencia y creencias. No sólo usado por nazis, también por soviéticos. No sólo judíos, también gitanos, enfermos, presos políticos, presos de guerra, “asociales”, homosexuales, testigos de Jehová, etc. No sólo son un número, también personas con sus ideas, familias, creencias… Una mirada más a uno de los grandes errores que debe avergonzar a la humanidad, un viaje más a la historia.

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