10 Películas y series históricas que merece la pena ver. (Parte I)

El cine es conocido por ser el séptimo arte, y como tal nos ha regalado la oportunidad de dar vida a hechos pasados que anteriormente no habían pasado de la imaginación popular. Por ello hoy os traigo un post diferente, que de ser bien acogido tendrá su correspondiente continuación. Para los amantes y curiosos de la historia os invito a conocer estas 10 películas y series históricas que merece la pena ver:

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  1. Espartaco (Spartacus)

Espartaco, un esclavo romano que trabaja en las canteras, es trasladado a una escuela de gladiadores. Con el tiempo Espartaco se convertirá en el líder de una rebelión de esclavos contra Roma, a la que se unen cada vez más esclavos con el fin de lograr la libertad. La película de 1960 retrata la figura de Espartaco y su papel en la Tercera Guerra Servil.

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2. Alejandro Magno (Alexander)

La película de 2004 relata la historia de Alejandro Magno (interpretado por Colin Farrell), comienza años después de su muerte, cuando Ptolomeo (faraón de Egipto que había sido general de Alejandro) empieza a contar la historia del rey macedonio desde su infancia hasta su muerte, pasando por sus numerosas conquistas.

Es muy conocida tanto por el personaje legendario que retrata como por el reparto de actores, entre los que encontramos a Angelina Jolie en el papel de Olimpia (madre de Alejandro), Jared Leto o Jonathan Rhys-Meyers.

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3. Ana de los Mil Días (Anne of the Thousand Days)

Cuenta la historia de Ana Bolena, segunda esposa del rey Enrique VIII de Inglaterra(Richard Burton). Comienza con el rey firmando las órdenes de ejecución de su esposa y varias personas más, y desde ahí comienza a recordar cómo estando casado con su primera esposa (Catalina de Aragón) se encaprichó de la joven Ana, que no sólo lo rechazaba sino que estaba comprometida con otro hombre.

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4. 1492: La Conquista del Paraíso (1492: Conquest of Paradise)

Narra el viaje de Cristobal Colón a América en los primeros años de expediciones, con la llegada a San Salvador (Guanahani). Es una película histórica con un tinte de drama, ya que refleja las consecuencias del encuentro entre las dos culturas. Fue muy aclamada la banda sonora de esta película, interpretada por Vangelis.

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5. Matar a un Rey (To Kill a King)

En la Inglaterra del siglo XVII las tensiones entre el Parlamento y el rey han alcanzado su punto álgido, estallando una guerra civil. El rey Carlos I es un monarca absolutista que cree firmemente en el derecho divino de los reyes para gobernar, es juzgado por los puritanos (que habían resultado ganadores en la guerra civil) como un traidor. Oliver Cromwell, cabeza de los puritanos y también un fanático religioso, encabeza esta acusación contra el rey. La película continúa con el Protectorado de Cromwell y la vuelta al poder de los monárquicos.

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6. Mi Semana con Marilyn (My Week with Marilyn)

Colin Clark trabaja como ayudante en el set de rodaje de la película: El príncipe y la corista. Dicha película es protagonizada por Marilyn Monroe, que está recién casada con Arthur Miller. Las presiones del rodaje, de su nuevo matrimonio y de vivir rodeada de un ambiente británico que en principio no conoce, hace que Marilyn termine acercándose al joven asistente, que pasa una semana con ella cuando Miller abandona el país.

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7. Gandhi

La película de 1982, con Ben Kingsley en el papel protagonista, es una biografía del defensor de la no violencia. Comienza con el asesinato de Gandhi, a quien vemos ya anciano y con la mano en el pecho después de que un hombre le dispare a quemarropa. Tras un plano del funeral de Gandhi, la película retrocede más de 50 años y nos muestra a un joven Gandhi de 24 años, cuando vive una circunstancia en un tren que le hará luchar por los derechos de los indios hasta el final de sus días.

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8. Yo, Claudio (I, Claudius)

Esta miniserie de 1976 es la adaptación de las novelas Yo, Claudio y Claudio, el dios y su esposa Mesalina de Robert Graves. Teatral y ambientada en la antigua Roma, muestra la vida de la dinastía Julio-Claudia, empezando por el emperador Augusto. Tras la muerte de Augusto y las sucesivas intrigas en la corte imperial, se sucederán los emperadores Tiberio y Calígula, siendo este último sobrino de Claudio. Los excesos y la demencia de Calígula hacen que éste sea asesinado, y así Claudio (cojo y tartamudo) llega a ser emperador. La serie comienza con Claudio en su vejez, que relata la historia de su dinastía y la suya propia mientras la escribe, con intención de que en el futuro sea encontrada y así se cumpla la profecía de la sibila.

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9. Cleopatra (1999)

Basada en el libro Las Memorias de Cleopatra (Memoirs of Cleopatra) de Margaret George, esta película protagonizada por Leonor Varela relata la vida de Cleopatra VII, la última reina-faraón del antiguo Egipto antes de que éste pasara a ser una provincia de Roma bajo el mando de Augusto. Conocida por sus romances con Julio César y Marco Antonio respectivamente, en la película también se deja entrever la otra faceta de la reina que no se suele mostrar, una reina preocupada por Egipto, por sus propios hijos, inteligente, culta y sobre todo con la astucia suficiente para mantenerse en el poder.

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10. Enemigo a las Puertas (Enemy at the gates)

Describe la lucha entre dos francotiradores, uno soviético y otro alemán, durante la Batalla de Stalingrado. La película muestra el papel de la propaganda en los ejércitos durante la Segunda Guerra Mundial. Si bien algunos personajes no están fielmente caracterizados, las escenas de las batallas y los ejércitos fueron muy elogiadas.

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Myeonseong de Joseon, la reina Min

Queen_MinPara muchos europeos y americanos probablemente este nombre sea desconocido, algo lógico ya que lo que estudiamos suele ser la historia del lugar en el que vivimos, sea Europa o América. Pero para los coreanos, hablar de la Reina Min es como hablar de Juana de Arco para los franceses o Ana Bolena para los ingleses. Es un personaje muy conocido en Corea, donde se han producido varias obras cinematográficas para contar su historia. La historia de una mujer fascinante que hizo y deshizo en una época en la que la política no era cosa de mujeres.

La historia de Corea es muy extensa, nos situamos al final de la dinastía Joseon (1392-1897) y antes del Imperio Daehan (1897-1910). La reina Min nació en la familia aristocrática de la rama Min Yeoheung el 19 de octubre de 1851, en el condado de Yeoju. Se sabe poco de su infancia y su nombre real al nacer, ya que las reinas y emperatrices coreanas reciben un nombre póstumo por el que son más conocidas (Myeonseong) y en el momento de reinar son llamadas por el título que tienen seguido del nombre del clan al que pertenecen (Reina Min), por lo que no queda constancia de su nombre anterior. La familia noble Yeoheung Min ya había dado anteriormente reinas consortes a Corea. El padre de la reina murió prematuramente cuando ella contaba con 8 años. Se desconocen las causas de esta muerte, así como información de la madre de Myeonseong. La carencia de familiares vivos que pudieran tener ambiciones fue uno de los motivos por los que fue elegida para casarse.

Cuando el futuro emperador Gojong cumplió 15 años, su padre (Daewongun) creyó que era hora de buscarle esposa. Para ello buscó una candidata que no tuviera parientes cercanos que aspiraran al poder. Tras muchas candidatas la esposa de Daewongun, que era pariente de la reina Min, propuso a alguien de su propia familia. La candidata agradó al padre del futuro monarca, ya que era huérfana, había sido educada como una noble, estaba sana y tenía un cuerpo bonito, por lo que podría tener herederos. La novia finalmente se encontró con Daewogun el 6 de marzo y 20 de marzo de 1866, con casi 16 años se casó con Gojong (de 21 años de edad) y fue investida en una ceremonia (chaekbi) como reina consorte. Hay que aclarar que Daewongun no reinó nunca, fue regente de su hijo ya que este último había sido elegido rey siendo menor de edad.

Sin embargo y pese a no tener parientes, los funcionarios de Corea pronto se darían cuenta de que la joven reina tenía ambiciones políticas. No era como las anteriores reinas, no encargaba vestidos extravagantes ni organizaba fiestas del té con damas de alto rango a no ser que la política lo requiriese. Por el contrario procuró leer e instruirse a sí misma en filosofía, historia, ciencia, política y religión. Al contrario de lo que esperaba Daewongun, la reina Min comenzó a jugar un papel activo en la política en lugar de dejar los asuntos de estado en manos de los hombres, lo que por algunos fue visto como una osadía (incluido el padre del rey). El enfrentamiento entre la reina y su suegro no tardaría en producirse, en 1871 dio a luz un hijo que enfermó y murió prematuramente y este fue el detonante. Daewongun declaró que la reina no era capaz de dar un hijo varón sano, por lo que recomendó a su hijo Gojong que comenzara a verse con una concubina. Por su parte la reina culpó a su suegro de dar demasiado ginseng a su hijo para intentar curarlo. La concubina dio a Gojong un hijo en 1868, que fue reconocido como príncipe heredero.

empress_myeongseongAnte tal circunstancia y aprovechando que el pueblo había dado la espalda a Daewogun, la reina Min decidió que ya era hora de que su suegro se retirase de la escena política y por ello respondió aliándose con altos funcionarios, académicos y miembros de su clan para conseguir que el rey comenzara, a sus 22 años, a reinar en su propio nombre. Con la aprobación de Gojong y del Consejo Real, el padre del rey se vió obligado a abandonar su puesto como regente. Myeongseong pasó a controlar entonces la corte, dando a su familia cargos de honor y gobernando junto a su marido. Desterró también a la concubina real y a su hijo fuera de la capital, el niño murió en 1880. Muchos tomaron entonces conciencia de que la participación política de la reina iba a ser tan activa como la de su marido o incluso más. La reina abogó por una apertura mayor de Corea y por una serie de reformas basadas en los valores, la sabiduría y las necesidades del pueblo. Los embajadores y diplomáticos que la describieron dieron un perfil muy característico: Una reina de mirada fría, muy inteligente, prudente y que daba buenos consejos al rey.

La Restauración Meiji de 1868 finalizó 265 años después del feudalismo en Japón. El nuevo gobierno de Japón envió un mensajero con el mensaje del soberano que informaba de la fundación de un nuevo gobierno en Japón para el gobierno de la Dinastía Joseon en Corea el 19 de diciembre de 1868. Sin embargo, los coreanos se negaron a recibir la carta debido a que contenía los caracteres chinos 皇 (“real, imperial”) y 勅 (“decreto imperial”) que de acuerdo con el sistema político y la tradición, sólo el emperador chino podía utilizar, ya que simbolizaban la autoridad imperial china. Por lo tanto, su uso por un soberano japonés fue considerado inaceptable por la Dinastía Joseon de Corea, era una osadía que un soberano japonés se comparara al emperador chino. Los chinos sugirieron a los coreanos que recibieran la carta de Japón, pues sabían que los japoneses no dudarían en hacer demostraciones de fuerza. A pesar de las negociaciones celebradas en 1875, no se lograron los avances sustanciales. En cambio, la tensión creció cuando los coreanos continuaron negándose a reconocer las reclamaciones de Japón de igualdad con China.

El incidente del Unyō en 1875 fue la antesala de la firma del primer tratado desigual que Corea había firmado en su historia. El Unyō, un buque de guerra japonés bajo el mando de Inoue Yoshika, fue enviado a estudiar las aguas costeras sin permiso de Corea. El barco llegó a la Isla Ganghwa, que había sido un lugar de violentos enfrentamientos entre las fuerzas de Corea y fuerzas extranjeras en la década anterior. En 1866, la isla fue ocupada brevemente durante la Campaña francesa contra Corea, y también en 1871 objeto de una expedición estadounidense. Los recuerdos de esos enfrentamientos eran muy frescos, y no había duda de que la guarnición de Corea dispararía a cualquier buque extranjero se acercara. Sin embargo, el comandante Inoue ordenó que un pequeño bote se acercase supuestamente en busca de agua potable. Las fuerzas coreanas abrieron fuego. El Unyō abrió fuego para responder y silenciar a las armas de Corea, a continuación envió un destacamento a tierra para luchar contra los coreanos. Los japoneses terminaron su ataque y se retiraron de nuevo a Japón. Las bajas son desconocidas, después del incidente.

Japón utilizó este ataque como pretexto. La Armada Imperial Japonesa bloqueó el área inmediata y pidió una disculpa oficial del gobierno de Joseon, a la mayor parte de la corte no le pareció peligroso el aislamiento absoluto, pero sí la disposición a usar la fuerza de Japón. Concluyó con el envío de la misión Kuroda, y la firma del Tratado de Ganghwa el 27 de febrero de 1876, que abrió la península de Corea al comercio japonés y extranjero. El incidente del Unyō presionó a muchos a los funcionarios de Joseon, incluyendo el rey Gojong. El Tratado de Ganghwa les dio derechos extraterritoriales a los ciudadanos japoneses en Corea y obligó al gobierno coreano a abrir tres puertos, Busan, Incheon y Wonsan al comercio japonés y extranjero. Corea se convirtió en presa fácil para muchas potencias imperialistas, y más tarde el tratado llevó a Corea a ser anexionada a Japón. Durante los primeros años, Japón poseía un monopolio virtual del comercio, mientras que los comerciantes de Joseon sufrieron graves pérdidas.

En este asunto la reina Min siempre pretendió defender la independencia de Corea, se percató de las verdaderas intenciones de Japón y demostró gran habilidad al manejar los asuntos exteriores, cuando solicitó la ayuda de Rusia y la dinastía Qing de China para evitar que los japoneses se apoderaran de Corea, lo cual era una de las ambiciones imperialistas de Japón. Estamos en una época de imperialismos y la emperatriz era consciente de que un pequeño reino como el de Joseon necesitaba una diplomacia eficaz para sobrevivir y no ser anexionado a ningún otro territorio. Encomendó el servicio de aduanas al consejero alemán Paul Georg von Möllendorff y se le atribuye el haber introducido en Corea nuevas tecnologías, tales como trenes, teléfonos, tranvías y luces eléctricas. En su tarea diplomática consiguió eficazmente proteger Corea de invasiones.

No todos estaban de acuerdo con el gobierno del rey y la reina, el 4 de diciembre de 1884, cinco revolucionarios produjeron un intento de golpe de Estado, llevando un pequeño ejército en un intento de detener el rey Gojong y la Reina Min. El golpe fracasó después de 3 días. Algunos de sus dirigentes, incluido Kim Okgyun, huyó a Japón, y otros fueron ejecutados. Japón se consolidaba como primer enemigo de la reina Min, a la que intentaban apartar del gobierno continuamente. Durante la dinastía Joseon ya habían tenido lugar algunas revueltas campesinas debido a las exigencias de mejores condiciones de vida de los campesinos pobres. En 1894 se produjo la revolución campesina Donghak. Para suprimir la rebelión, el gobierno Joseon pidió ayuda militar a Japón cuyo ejército era más moderno, profundizando así las ambiciones japonesas al control de Corea al tenerlos como un protectorado. Al final la revolución fracasó, pero muchas de las quejas de los campesinos más tarde fueron tratadas y solucionadas por medio de una reforma.

El gobierno japonés veía el control de la reina en el gobierno como un obstáculo a sus ambiciones. Pero la devoción del rey Gojong por ella era tal, que ningún diplomático era capaz de desprestigiar a la reina y apartarla del escenario político. Japón ante el temor de que la reina consiguiera contrarrestar sus fuerzas con una alianza con Rusia y China decidió zanjar el asunto, en 1895 el embajador de Japón en Corea contrató a un grupo de sicarios para asaltar el palacio Gyeongbokgung (la residencia imperial) y matar a la reina. Dos de los presuntos asesinos fueron identificados como los japoneses Shigeaki Kunitomo y Kakitsu Ieiri. Con el paso de los años se fueron desvelando los nombres de otras personas que presuntamente también tomaron parte en el crimen.

MyeongEl 8 de octubre de 1895 el grupo de asesinos entró en el palacio, no les fue difícil entrar ya que las puertas estaban vigiladas por japoneses. El asesinato fue presenciado por uno de los guardias imperiales y un arquitecto ruso, que narraron los hechos. Los asesinos mercenarios violaron y torturaron a tres mujeres sospechosas de ser la reina Min, cuando verificaron cuál era la reina la quemaron viva en un pequeño círculo y después desmembraron su cadáver. El emperador Gojong, enfurecido por la brutalidad este acontecimiento, concedió póstumamente a su esposa el título de Myeongseong (estrella brillante) y enterró sus restos en Jongmyo, el templo nacional de Corea. El pueblo coreano igualmente se sintió consternado y buscó la manera de cobrarse la venganza, de tal forma que nació un sentimiento independentista de Corea que después de la ocupación japonesa haría que Corea volviera a pedir su independencia. El rey Gojong declaró en 1897 que el reino de Joseon se consolidaba formalmente como Imperio de Joseon, dando póstumamente el título de emperatriz a su esposa.

De todas las mujeres que se encuentran enterradas en Jongmyo, Myeongseong es la única con rango de emperatriz; las demás mujeres solo tienen el rango de reinas consortes. El asesinato de la emperatriz provocó gran conmoción en Corea y protestas por parte de otros embajadores extranjeros en Corea, que lo percibieron como un acto de barbarie (incluso aquellos embajadores que no simpatizaban con la reina admitieron que el asesinato había traspasado los límites de la crueldad). Para apaciguar estas protestas, y las críticas a nivel mundial, el gobierno japonés finalmente llevó a juicio al embajador Miura Goro y a los demás presuntos asesinos. Todos fueron absueltos del cargo de asesinato por falta de pruebas. La protección de los asesinos por parte del estado japonés ha llevado a que incluso hoy día asociaciones sigan pidiendo una disculpa formal de Japón a Corea. Los familiares vivos de algunos de los asesinos se han desplazado desde hace años al templo de Corea para rendir homenaje a la emperatriz asesinada y pedir perdón por el crimen que cometieron sus antepasados. La imagen de la reina Min o la emperatriz Myeongseong, como es más conocida, ha quedado grabada en el imaginario colectivo coreano como una heroína y el reflejo del deseo de libertad de Corea.

El origen del Sistema Nacional de Salud

Éste no es el post que tenía pensado subir en estos días, pero creo que es una buena ocasión para hablar del tema de la salud en España, a continuación os explico el porqué. El año pasado en una conversación con un grupo de amigos alguien dijo que la sanidad pública española es invención del PSOE y todo mérito que se le pueda atribuir es de dicho partido político. En el mismo momento yo publiqué este tweet:

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Cuál ha sido mi sorpresa al entrar en twitter ayer y ver que mi tweet del año pasado era objeto de discusión (¡A buenas horas mangas verdes! XD ) : Que si la sanidad es de Franco pero mejorada por el PSOE, que si es originaria de la Segunda República, que si fue de Isabel II…  Unido a la confusión de muchos del término sanidad con Seguridad Social, tema del que como se puede ver mi tweet inicial al que han respondido tantas personas hace omisión. Antes de continuar voy a dejar claro que yo no estoy aquí para defender a una u otra ideología política, como podréis comprender en un tweet no caben todas las etapas por las que ha pasado la sanidad en España y cada cual lo ha interpretado como ha considerado.

Si me tuviera que remontar a los orígenes de la sanidad en España podría perfectamente de hablar de la medicina de Al-Andalus o de la medicina estudiada en las primeras universidades medievales. Pero no estamos hablando de eso, sino de lo que fue el pistoletazo de salida, el origen de nuestro actual sistema sanitario al que tanto daño se está haciendo.

Pues bien, en ésta materia es cierto que ya tanto en el bienio progresista como en el trienio liberal (durante la Segunda República) se discute un código sanitario que no se llega a promulgar por falta de consenso. Igualmente se aprueba un sistema organizativo de sanidad, pero dicho sistema no estaba bien coordinado. Fruto de esto en 1934 se propone la creación de un Ministerio de Sanidad, ministerio que no tuvo tiempo para despegar ya que en el 36 como muchos saben tiene lugar la Guerra Civil y todo esto queda estancado.

En tiempos de Franco (1936-1975) las competencias sanitarias las ostentaba el Ministerio de la Gobernación. A lo que yo hacía referencia en el tweet es a la creación del Seguro Obligatorio de Enfermedad en 1942, un sistema de cobertura de sanidad vinculado a una cuota proveniente del trabajo. Por tanto este seguro sólo cubría a los trabajadores, este sistema fue reestructurado varias veces. El SOE es el antecesor de nuestro actual sistema sanitario y no sería hasta la Constitución de 1978 cuando se establecería la sanidad como un derecho de todos los ciudadanos.

En resumen pese a los intentos anteriores, la sanidad pública (y la palabra pública hace referencia a una institución organizada y controlada por un Estado o gobierno) como tal hace aparición en época de Franco, posteriormente cada vez iría asumiendo mayores competencias hasta llegar al sistema actual. Esas mayores competencias han sido fruto de los gobiernos que hemos tenido hasta ahora y entre ellos por supuesto ha estado el PSOE, pero realmente fue más una reestructuración que una invención propiamente dicha. No hace falta decir que en época del franquismo no se tenían ni las prestaciones, ni la cobertura actual.

Espero que de una vez esto zanje el asunto y seamos serios, que el tweet no dice más de lo que ahí pone. No tengo especial simpatía por Franco ni es un reflejo de mi pensamiento político, no es ni más ni menos que una observación sobre un sistema sanitario que vale la pena conservar y no maltratar como se está haciendo hoy en día. Gracias a aquellos que os habéis tomado vuestro tiempo para leer esto y que habéis respondido al tweet con educación y respeto.

El horror nazi: El campo de concentración de Sachsenhausen

Mapa del campo de concentración de Sachsenhausen. Imagen procedente de internet.

Mapa del campo de concentración de Sachsenhausen.
Imagen procedente de internet.

Construido por los nazis en 1936 en Brandeburgo, este campo fue tomado como modelo para todos los demás por su disposición arquitectónica. Preparado para prisioneros de guerra, homosexuales, presos políticos, testigos de Jehová, judíos y gitanos que fueron asesinados dentro del campo de concentración. Una de las páginas más negras de la historia de la segunda guerra mundial, a lo largo de este artículo conoceremos cómo funcionaba este “campo de trabajo”, hasta donde llegaba la maldad de los guardias y el uso que se le dio más tarde en la ocupación soviética. Sígueme por este recorrido, veamos cómo era la vida de un preso de Sachsenhausen.

1. EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN:

Frase "el trabajo os hará libres" a la entrada de Sachsenhausen. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa.

Frase “el trabajo os hará libres” a la entrada de Sachsenhausen.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa.

Este campo fue tomado como referencia para campos posteriores, en principio su planta era triangular, de tal forma que con una torreta en cada esquina y pocos guardias se podía vigilar una gran extensión. La entrada al campo, a mitad de la base de este triángulo, está formada por una verja y una puerta de hierro donde se puede leer la frase “Arbeit macht frei” que traducido es “El trabajo os hará libres”.

Esta frase no es casualidad, puesto que la imagen que se quería vender a los otros países es que este campo no era nada más que un inofensivo campo de reeducación, donde se preocupaban por sus presos y simplemente se adaptaba a aquellos inadaptados sociales. Para ello algunas armas o instrumentos que se usaban en el campo eran desmontables, las ametralladoras de las puertas y torres se desmontaban cuando venía alguna visita, igualmente con el potro de castigo o los instrumentos para ejecución pública. Durante algún tiempo parece ser que consiguieron dar esta imagen.

Cartel de la zona de seguridad frente a las alambradas. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Cartel de la zona de seguridad frente a las alambradas.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Siguiendo con el campo, el complejo triangular contaba con barracones para los presos, una enfermería (lugar además de experimentación), celdas de castigo, prisión de la Gestapo y un enorme patio semicircular en el que se formaba para el recuento, se daban escarmientos públicos e incluso tenían lugar algunas ejecuciones. El complejo estaba bordeado por una alambrada baja electrificada, otra alambrada más alta, tras ella un estrecho pasillo con perros y guardias de la SS pasando cada cierto tiempo y finalmente un muro alto con una pequeña alambrada electrificada encima de él. Antes de la alambrada se extendía un perímetro de seguridad de varios metros con carteles que avisaba que cualquiera que pusiera un pie en ellos recibiría disparos sin contemplaciones. Así, este complejo se erigía totalmente infranqueable. Este complejo triangular tuvo ampliaciones, como los barracones para judíos.

Fuera de él y justo frente a la entrada, los cuarteles de la Gestapo, la zona administrativa y la garita para los soldados que allí se encontraban. En paralelo a otro lado del campo fábricas de calzado y armamento. Separado de estas por muros para evitar su visibilidad la zona de ejecuciones, cámara de gas y crematorios.

A las afueras del complejo y para dar sensación de que era un centro de reeducación urbanizaciones con bonitas casas para miembros de las SS y Gestapo. Parques e incluso un zoológico.

2. LOS PRESOS DE SACHSENHAUSEN:

Uniforme e identificación de un prisionero. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Uniforme e identificación de un prisionero.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Los presos llegaban desde la cercana estación de tren de Oranienburg, a su entrada al campo se les despojaba de todas sus pertenencias, se les duchaba con agua fría, se les afeitaba todo vello corporal y se les daba su nuevo uniforme (el famoso pijama de rayas), se les proporcionaba un número que pasaba a ser su única identificación. Nunca más debían usar su nombre, sino referirse a ellos mismos con el número. Y se les etiquetaba según el motivo por el que estaban en el campo y su lugar de procedencia. El sistema de marcaje de los prisioneros consistía en un triángulo invertido, de diferente color. Los presos judíos eran los únicos que podían acumular dos triángulos a modo de estrella de David. Además aquel que hubiera sido apresado por otros “delitos” pero además fuera judío podía ser marcado con una estrella de David  . Este método llevó a una verdadera jerarquía dentro de los centros, según esta etiqueta eran vistos de una forma u otra. Veamos estos diferentes marcajes:

  • Amarillo para judíos. Presos despreciados no sólo por los vigilantes sino también por el resto de presos.
  • Rojo para prisioneros políticos. Comunistas en su mayoría, eran muy respetados por otros internos.
  • Verde para criminales comunes. Ladrones, asesinos, todo tipo de criminales. Eran mayormente utilizados como “Kapos” dentro de cada barracón, se les daba más comida y un mejor trato a cambio de mantener a raya a otros internos e informar a los vigilantes.
  • Azul para emigrantes y prisioneros de guerra de otros países.
  • Púrpura para testigos de Jehová, Estudiantes de la Biblia o Los Estudiantes libres de la Biblia, Jesuitas. Presos religiosos y pacifistas. Eran muy apreciados como sirvientes por su buena conducta
  • Rosa para hombres homosexuales. Los presos más despreciados del campo, por debajo incluso de los asociales.
  • Negro ▼ para mujeres asociales, mujeres homosexuales, prostitutas, vagos, maleantes, sin techo, inadaptados, enfermos mentales, gitanos, algunos anarquistas, alcohólicos y adictos a drogas. Los asociales eran aún más despreciados que los judíos.
  • Marrón utilizado para los gitanos cuando comenzó a haber mayor número de estos presos.

Excepcionalmente había unos marcajes especiales para determinado tipo de “delitos”:

  • Las mujeres acusadas de «relaciones interraciales» eran marcadas con un triángulo invertido amarillo () sobre otro negro (▲).
  • Los hombres acusados de «relaciones interraciales» eran marcados con un reborde triangular invertido negro (∇) sobre un triángulo amarillo ().
  • Aquellos que tenían una barra sobre su triángulo del mismo color eran reincidentes.
  • Un punto negro indicaba que pertenecían a los barracones de castigo y un punto rojo indicaba que se creía podía haber riesgo de fuga.

Había muchas combinaciones entre los triángulos. Además de esto algunos presos debían coser en el centro de su triángulo una letra que indicara el país de procedencia. Los presos españoles por ejemplo tenían que llevar una S o una SP.

3. LOS BARRACONES:

Letrinas y zona de aseo de los barracones. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Letrinas y zona de aseo de los barracones.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Los presos estaban realmente hacinados en estos lugares, las literas de tamaño muy reducido y tres plantas tenían que albergar a muchísimas personas. Las zonas de aseo eran realmente mínimas y muchas enfermedades se propagaban debido a la falta de higiene de los presos y la poca agua disponible para lavarse. De hecho los vigilantes procuraban no acercarse a los presos.

El Kapo tenía su propia zona dentro del barracón y tenía acceso al reparto de medicina y comida. Vivía en unas condiciones menos duras que los demás presos.

4. LAS CELDAS DE AISLAMIENTO Y CASTIGO:

Celda de aislamiento. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Celda de aislamiento.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Los presos aislados vivían en celdas muy reducidas durante bastante tiempo, sin luz y con una pequeñísima ventana. Justo al lado de las ventanas algunos postes y hierros para someter a los presos a “la garrucha” durante horas (ser suspendidos de sus muñecas atadas a la espalda). Este doloroso castigo hacía gritar a los presos y estos mismos gritos eran oídos por los confinados en celdas de castigo. Haciendo que el miedo se apoderara de ellos.

Otro castigo era sacar de forma abrupta a presos que llevaban mucho tiempo (meses) en las celdas a oscuras y hacerlos mirar al sol, lo que los dejaba ciegos.

5. EXPERIMENTOS MILITARES Y MÉDICOS

Letrinas y zona de aseo de los barracones. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Letrinas y zona de aseo de los barracones.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

En el campo existían superficies con diversos tipos de piedras pequeñas adaptadas para probar calzados militares, se tenía a presos marchando durante horas en estas superficies para examinar el desgaste de las botas y si sería un calzado adecuado.

Entre los experimentos médicos en Sachsenhausen se probaron tratamientos experimentales para curar enfermedades infecciosas. Se inoculaba la enfermedad en diferentes presos (niños pequeños hasta 5 años en su mayoría) y luego se les inyectaba diversos tratamientos experimentales. Algunas de estas enfermedades son: tifus, malaria, tuberculosis, fiebre amarilla y hepatitis infecciosa.

6. LOS RECUENTOS

Puerta principal del campo. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Puerta principal del campo vista desde fuera.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Los recuentos se hacían por la mañana y por la tarde. Los kapos hacían el primer recuento para enviar a los prisioneros a sus zonas de trabajo.

El recuento de la tarde solía alargarse hasta que todos los prisioneros de todos los comandos hubieran regresado de sus trabajos. Dependiendo de la cantidad de prisioneros que hubiera en el campo podía rondar la hora de duración. En caso de complicaciones (intento de fuga) el recuento podía alargarse. Después del recuento de la tarde se distribuía la cena.

Permanecer en formación era además un castigo, a veces se hacía formar a los presos y aguantar durante horas. Se conoce que cuando el campo alcanzó un gran número de presos se les hizo formar en invierno como forma de diezmarlos hasta que muchos cayeron de frío y hambre.

7. INTENTOS DE FUGA

Alambrada del campo vista desde el pasillo para los guardias. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Alambrada del campo vista desde el pasillo para los guardias.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Los intentos de fuga eran castigados con la horca, se colocaba en el centro del patio de recuento y era desmontable (para que las visitas extranjeras no la vieran). Se obligaba a los prisioneros a mirar para que supieran lo que les esperaba si lo intentaban.

Sólo se conoce una persona que consiguió fugarse con ayuda de un vigilante del centro.

8. LOS PELOTONES DE FUSILAMIENTO Y LAS CÁMARAS DE GAS:

Explanada de fusilamiento y fotos de alguna de las víctimas. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Explanada de fusilamiento y fotos de alguna de las víctimas.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Los fusilamientos se realizaban en un túnel forrado de troncos para amortiguar el sonido, debido a la cercanía de esta zona con el campo se ponía música mientras se realizaban. En principio Sachsenhausen no disponía de crematorio, por lo que los prisioneros se trasladaban en camiones a la ciudad para poder ser cremados, una de estas veces el carro donde iban los cadáveres se destapó, causando gran revuelo, por lo que se instalaron hornos crematorios cerca de las cámaras de gas.

Los prisioneros que eran llevados a las cámaras de gas tampoco sabían realmente a donde iban. Los guardias fingiendo preocuparse por los presos de vez en cuando preguntaban en los barracones si podían realizar bien el trabajo o era demasiado para ellos, se les ofrecía

Hornos crematorios. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Hornos crematorios.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

trasladarlos a otro campo con trabajos menos duros, los que caían en la trampa eran sacados del campo por la puerta principal y se les llevaba por fuera del campo hasta el edificio donde se encontraban las cámaras de gas, el crematorio y una consulta médica. Con la excusa de realizarle un reconocimiento antes de llevarles al otro campo un médico salía a recibirles y les examinaba la dentadura para ver si llevaban empastes de oro (pues no se podían desaprovechar).

En caso de no llevarlos se les remitía a la habitación de las cámaras de gas con el pretexto de darles una ducha. Si los tenían se les llevaba dentro de la consulta médica. En ella anclado a la pared se encontraba un metro para medir la estatura de los presos, sin embargo tenía una

Corredor (Túnel) de fusilamiento. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Corredor (Túnel) de fusilamiento.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

particularidad, una franja abierta a lo largo de todo el metro. La explicación es que al otro lado de la pared donde se encontraba anclado había una habitación donde se encontraba un guardia de la SS. Cuando un preso con empastes de oro llegaba a la consulta se le pedía que se pegara al metro para medir su estatura, el guardia colocaba su pistola a la altura de la nuca del preso desde el otro lado de la pared y disparaba. Así podían extraer el empaste del preso.

9. ABUSOS EN EL CAMPO

Ventana de una celda de aislamiento. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Ventana de una celda de aislamiento.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Los guardias eran entrenados para la crueldad, a veces sus macabras diversiones eran matar a los prisioneros de la forma que se les ocurriera. Por ejemplo cogían la gorra del preso y la lanzaban a ese perímetro de seguridad mencionado en el inicio del artículo, les ordenaban recogerla. Si desobedecían los guardias les darían un tiro y si obedecían también recibirían un tiro por entrar en el perímetro de seguridad.

Existía el potro de castigo para azotar públicamente a presos. Se obligaba a otros prisioneros a hacerlo contando los azotes en alemán, si se equivocaban al contar debían empezar desde el principio y muchos prisioneros no eran alemanes ni conocían el idioma.

Postes para la garrocha. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Postes para la garrocha.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Se mantenía a presos en cuclillas y con los brazos hacia delante durante mucho tiempo bajo amenaza si se caían.

“La garrocha”, la horca pública, los experimentos y otros muchos abusos que ya hemos visto, junto con la imposibilidad de escapar, hacen de Sachsenhausen un verdadero campo del terror.

10. HACIA LA “LIBERACIÓN”

Imagen de los barracones. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Imagen de los barracones.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Ante su inminente derrota y la entrada de los aliados en Alemania, los nazis ordenaron el traslado de presos. Las tropas de las SS dispararon contra aquellos que eran “incapaces de andar”. A la llegada de las tropas soviéticas el campo fue liberado, era 2 de mayo de 1945.

Sin embargo no acabó aquí el horror. Sachsenhausen pasó a ser un campo de concentración soviético usado para represaliar tanto a supuestos colaboradores de los nazis. Esto incluía población civil, funcionarios nazis y antiguos militares y prisioneros de guerra aliados. Muchos prisioneros de guerra soviéticos y otros prisioneros políticos comunistas fueron ejecutados porque supuestamente “habían colaborado con el gobierno nazi y se habían contaminado”. Muchos de estos presos habían aguantado años en el campo esperando a su liberación.

Puerta del barracón. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Puerta del barracón.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Ironías de la historia que en el campo figure un enorme monumento con triángulos rojos simbolizando a las víctimas que fueron confinados por causas políticas. Cuando se desmanteló el campo los soviéticos volaron las cámaras de gas y el crematorio para intentar borrar las pruebas que delataban que ellos las habían usado. Gracias a la labor de los que aún hoy estudian el campo se descubrió no sólo su uso sino cuerpos de víctimas identificadas. Como siempre “la historia la escriben los vencedores”.

11. VÍCTIMAS DE SACHSENHAUSEN

Interior del barracón, zona para comer. Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

Interior del barracón, zona para comer.
Fotógrafo: José Ángel García de la Rosa

En la época en la que fue utilizado como campo de concentración nazi se calcula que pasaron por él mínimo 200000 prisioneros, de los cuales las organizaciones que lo estudian estiman que 100000 fallecieron en el campo, estimar el número de fallecidos no es tarea fácil cuando no todos se encuentran en las fosas comunes, ya que muchos fueron incinerados. Como dato uno de los presos españoles del campo fue Francisco Largo Caballero.

En definitiva un campo del miedo, un campo del terror que se cobró víctimas de diversa procedencia y creencias. No sólo usado por nazis, también por soviéticos. No sólo judíos, también gitanos, enfermos, presos políticos, presos de guerra, “asociales”, homosexuales, testigos de Jehová, etc. No sólo son un número, también personas con sus ideas, familias, creencias… Una mirada más a uno de los grandes errores que debe avergonzar a la humanidad, un viaje más a la historia.

Mumtaz Mahal, un amor imperial.

Representación de Mumtaz Mahal

Representación de Mumtaz Mahal

El Imperio mogol, Imperio mongol de la India o Gran Mogol fue un poderoso estado turco islámico del subcontinente indio, que existió entre los siglos XVI y XIX. Abarcó en su período de apogeo la mayor parte de los territorios actualmente correspondientes a la India, Pakistán y Bangladés, llegando a poseer zonas del Afganistán, Nepal, Bután y este del Irán. Es en este territorio, donde encontramos a una mujer tan especial, que es la responsable de uno de los monumentos más hermosos de la India.

Arjumand Banu Begum, más conocida como Mumtaz Mahal, fue una noble persa nacida el 1 de septiembre de 1593 en la ciudad de Agra. La familia de Arjumand tenía lazos con la familia imperial, dado que su tía Nur Jehan era una de las veinte esposas del emperador mogol Jahangir.

El hijo del emperador Jahangir, Sha Jahan (futuro emperador) fue comprometido con ella cuando solo contaban con 15 y 14 años respectivamente. Sin embargo, los astrólogos no dieron una fecha favorable al matrimonio hasta 1612, cuando Arjumand contaba ya con 20 años y su prometido con 21. En el lapso de tiempo entre el compromiso y el matrimonio Sha Jahan había tomado ya tres esposas, sin embargo el príncipe quedó tan prendado de Arjumand que decidió darle el título de Mumtaz Mahal (que significa “la Elegida de Palacio”). Además, el príncipe decidió desatender por completo el matrimonio con sus otras tres esposas, hasta el punto que los cronistas de la época relatan que “la relación del príncipe con sus otras tres esposas no tenía más que el estado de matrimonio”.

Representación de Mumtaz Mahal y Sha Jahan

Representación de Mumtaz Mahal y Sha Jahan

Sha Jahan ocupó su puesto como emperador en el año 1628. La relación entre el emperador y Mumtaz Mahal fue muy íntima, los poetas contemporáneos ensalzaban la belleza, la gracia y la piedad de la emperatriz, que además era una ferviente chiíta. La emperatriz acompañó a su esposo por todo el imperio, no guardaba aspiraciones políticas, pero a menudo intervenía por los desfavorecidos. Diseñó su propio jardín, donde más tarde se erigiría su mausoleo.

Mumtaz tuvo catorce hijos con el emperador, de los que siete sobrevivieron:

  • ♀Jahanara Begum (1614 – 1681)
  • ♂Dara Shikoh (1615 –1659)
  • ♂Shah Shuja(1616 –1661)
  • ♀Roshanara Begum(1617 –1671)
  • ♂Aurangzeb (1618 –1707)
  • ♂Murad Baksh (1624 – 1661)
  • ♀Gauharara Begum (1631 – 1706)

Cuando se encontraba acompañando a su esposo en la batalla en la meseta de Decán en el 1631, Mumtaz Mahal se puso de parto de su decimocuarto hijo, y falleció al dar a luz, justo después de hacer prometer a su esposo que no volvería a casarse. Su fallecimiento provocó un enorme dolor en el emperador, que la consideraba el amor de su vida. Dado que no se había construido un mausoleo para ella, su cuerpo fue sepultado temporalmente en Burhanpur, en un jardín amurallado conocido como Zainabad originalmente construido por el tío de Sha Jahan, a orillas del río Tapti. El emperador nunca pretendió dejar allí sepultada a Mumtaz Mahal, así que unos meses después el cuerpo de Mumtaz fue exhumado y transportado en un sepulcro de oro, escoltado por su hijo Sha Shuja y la Princesa Imperial Jahanara Begum, hacia la ciudad de Agra. Una vez allí, fue enterrada en un pequeño edificio y Shah Jahan se quedó en Burhanpur para concluir la campaña militar que inicialmente lo llevó a la región. En cuanto el conflicto finalizó el emperador volvió a Agra, comenzó a planificar el diseño y la construcción de un mausoleo funerario y un jardín adecuado para el descanso eterno de su esposa, en el mismo lugar donde Mumtaz había construido su jardín hacía años. Fue una construcción que tardó más de 22 años en terminar, una de las maravillas del mundo actual, el Taj Mahal.

El emperador se vistió de luto y se apartó de la vida pública durante un año. Cuando reapareció su rostro había envejecido enormemente y su cuerpo también. Fue la hija mayor de ambos, Jahanara, la que se ocupó de ayudar a su padre a sobrellevar el dolor. A su muerte, Sha Jahan fue enterrado en un sepulcro al lado de su esposa, por ello es el único elemento que no guarda la simetría del Taj Mahal.

Una bella historia de amor, un emperador que cumplió su promesa y que ha quedado inmortalizada en una de las maravillas arquitectónicas más hermosas del mundo.

Taj Mahal, mausoleo de Mumtaz Mahal y Sha Jahan

Taj Mahal, mausoleo de Mumtaz Mahal y Sha Jahan

Boudica, contra Roma por la libertad

Representación de Boudica

Representación de Boudica

Hace 2000 años, una mujer britana de unos 30 años desafió al imperio romano. Borró del mapa ciudades romanas enteras y participó en una de las batallas más sangrientas de la historia británica, una batalla que sellaría el destino de las tribus britanas ¿Libertad u ocupación? Esta es la lucha de una mujer, madre y reina por la libertad de su pueblo:

Boudica (o Boadicea) debió nacer entre los años 26 y 30 d.C. Las fuentes coinciden en que era hija de aristócratas icenos. Los historiadores romanos dicen de ella lo siguiente: “Poseía una inteligencia más grande que la que generalmente tienen las mujeres. Era alta, de voz áspera y su mirada tenía un brillo feroz. De cabello pelirrojo hasta la cadera. Ataviada con una túnica de múltiples colores y un manto grueso ajustado con un broche. Siempre usaba un grueso collar de oro”. El collar de oro, o torque, entre las tribus celtas simbolizaba nobleza.

Estaba casada con Prasutagus, rey de los icenos. Los icenos eran una tribu celta que habitaba al este de Inglaterra, en lo que hoy sería Norfolk. Mientras su esposo vivió, Boudica desempeñó su papel de esposa y mujer en la sociedad celta. Los icenos estaban siempre preparados para la batalla, y las mujeres también eran instruidas en la lucha al igual que los hombres. Se conoce que Boudica tuvo al menos dos hijas, pudo haber tenido alguna más, lo que sí se sabe con seguridad es que no pudo darle un hijo varón a Prasutagus, algo que entre la nobleza icena no importaba, puesto que la realeza podía pasarse tanto a hijos como a hijas, más adelante este hecho sería el desencadenante del conflicto.

Mientras reinó Prasutagus los icenos no fueron un pueblo sometido por Roma. El emperador romano Claudio tenía como aliado a Prasutagus, que sabiendo el poder militar de Roma y ansiando siempre el bien de su pueblo, acordó una especie de vasallaje con los romanos, los icenos pagaban tributos a Roma y a cambio mantenían su independencia. Y salvando varios roces sin importancia, esto continuó hasta la muerte del rey iceno.

Boudica y sus hijas.

Boudica y sus hijas.

Prasutagus tuvo una vida larga y próspera, cuando murió, el poder pasó a manos de su esposa, la reina Boudica. Prasutagus había dejado testamento, sabía que si por su cultura fuera, la descendencia estaba asegurada, pero que a ojos de los romanos la realeza solo podía pasarse por línea paterna, es decir, a hijos varones. El rey, conocedor de la cultura romana, intentó en su testamento que se mantuviera la independencia de su pueblo, nombrando coheredero de su reino al emperador romano Nerón (sucesor de Claudio) junto a sus dos hijas.

Pero Roma no se conformó con esto y el testamento de Prasutagus fue ignorado, el reino fue anexionado al Imperio Romano. El fallecido rey debía dinero a Roma, el procurador romano Cato Deciano tuvo la tarea de cobrarlo; las tierras de los icenos y sus bienes fueron confiscados, los nobles fueron tratados como esclavos. La nueva reina Boudica no podía tolerar este abuso hacia su pueblo y el insulto hacia ella misma como reina. Se enfrentó a Cato que no tuvo piedad con ella, una mujer no tenía nada que hacer contra un romano ni contra Roma, así que la humilló ante su pueblo de la mejor manera que sabía. Ordenó que la ataran a un poste de madera y mandó azotarla. No contento con esto y queriendo desmoralizar aún más a los icenos y humillar más a la reina, mandó a dos soldados romanos que violaran a sus hijas. Esto, lejos de acobardar a Boudica, provocó que la reina, furiosa, se levantara contra los romanos.

El emperador Nerón, se había propuesto acabar con las tribus rebeldes que quedaban en Bretaña y decidió mandar a uno de sus mejores generales  Cayo Suetonio Paulino. La primera campaña que el general llevó a cabo fue la matanza de los druidas de la isla de Mona, al norte de Gales. Los druidas no sólo eran sacerdotes, también eran sabios y legisladores. Con este asesinato y la quema de los bosques sagrados, la moral de los pueblos celtas caería. Mientras esto ocurría, la reina Boudica se reunió con los Trinovantes, un pueblo vecino que también sufría el yugo romano. Tras elegir a Boudica como su líder, comenzaron a planear la rebelión.

Cayo Suetonio Paulino

Cayo Suetonio Paulino

El primer punto que el nuevo ejército celta, de 50000 hombres, atacó fue Camulodunum (actual Colchester), una colonia romana donde se habían establecido los soldados veteranos y donde se había construido un templo al emperador Claudio. Se dice que Boudica antes de la batalla usaba un método de adivinación consistente en soltar una liebre entre sus ropas y predecir el futuro de la contienda según la dirección en la que corría en animal. También que invocaba a Andraste, la diosa britana de la victoria. Sea como fuere, la victoria de Boudica sobre la ciudad de Camulodunum fue aplastante. El factor sorpresa hizo que los soldados que había en la ciudad tuvieran que pedir refuerzos, Cato sólo mandó 200 hombres, la ciudad estaba mal defendida. Aunque los romanos intentaron resistir en sólo dos días el ejército de Boudica había arrasado la ciudad, destruyendo todo lo romano a fuego y matando a hombres, mujeres, niños y ancianos. En el 60 d.C. Camulodunum había sido borrada del mapa.

Mientras se produce el ataque 3 mensajeros romanos de Camulodunum son enviados a avisar de lo ocurrido: El primero al norte, dónde se encontraba la Legión IX Hispana. El segundo a Londinium (actual Londres), donde se encontraba el procurador Cato Deciano. El último al general y gobernador Cayo Suetonio Paulino, que se encontraba en la Isla de Mona (Actual Anglesey). Las respuestas de los destinatarios no se hacen esperar.

Quinto Petilio Cerial, legado al mando de la Legión IX acude a socorrer la ciudad de Camulodunum con sus 2000 soldados. Pero la noticia de que la IX viene en camino para socorrer la ciudad llega a oídos de Boudica. La reina y sus hombres se esconden en una zona boscosa, sorprendiendo a la IX legión y aniquilándola. Sólo parte de la caballería y el comandante consiguieron escapar.

La respuesta de Cato Deciano fue muy distinta, sabiendo que el levantamiento había sido provocado por su avaricia, y temiendo que tras el agravio al que había sometido a la reina y sus hijas, ésta fuera a por él, puso tierra de por medio sin avisar y se marchó a la Galia.

Cayo Suetonio, al recibir el aviso se dirigió hacia Londinium sabiendo que Boudica se dirigiría a aquella ciudad. Cuando llegó, se enfureció al

Rutas de las distintas batallas de la rebelión

Rutas de las distintas batallas de la rebelión

saber que Cato había huido, dejando el problema en sus manos. Suetonio con dos legiones a su cargo aún seguía esperando refuerzos de la Legión II Augusta que no llegarían. Sus legiones, la XIV y la XX (10000 hombres), aún estaban a varios días de camino. Ante una superioridad numérica tan grande, Suetonio sabía que no podía defender Londinium con sólo un puñado de hombres. Dio orden a la población de abandonar la ciudad y se retiró al norte para reunir a sus tropas.

Boudica entró en Londinium y al igual que Camulodunum, la ciudad fue arrasada y quemada. Los habitantes que allí se habían quedado fueron masacrados. La ciudad de Londinium fue borrada del mapa y reducida a cenizas. La reina siguió a las tropas romanas y se dirigió al norte, deteniéndose en la ciudad de Verulamium, la tercera más grande de Gran Bretaña y arrasándola. El general Suetonio no pudo hacer nada por esta población.

Haciendo un alarde de estrategia militar, Cayo Suetonio encuentra una zona boscosa entre Londinium y Viroconium (actualmente Wroxeter en Shropshire), el terreno está rodeado de bosques, de tal forma que el ejército iceno no puede rebasar ni flanquear al romano. En estas condiciones Suetonio sí ve favorable la batalla, monta un campamento y se dispone a esperar a Boudica.

La superioridad de las tropas de Boudica frente a las romanas eran 5 a 1. El ejército de la reina era muy numeroso, pero también muy irregular. Combatían desde niños de 10 años a ancianos. No era un ejército profesional, era un pueblo combatiendo por sus derechos. Además no contaban más que con escudos como protección y armas como lanzas, espadas largas y cuchillos.

El ejercito de Suetonio, es más pequeño pero son disciplinados y profesionales, están entrenados para la guerra y teniendo en cuenta la protección y las armas que portan son una máquina de matar infalible. Cuando Suetonio vio llegar a las tropas celtas y observó que colocaban sus caravanas y carros tras ellos comprendió que la batalla estaba ganada. Sin saberlo, los celtas se habían cortado el paso hacia su única salida.

Representación de Boudica, llevando la pintura corporal de índigo azul de los icenos

Representación de Boudica, llevando la pintura corporal de guerra de los icenos, compuesta de pasta de índigo azul

Cuando la infantería celta atacó, el ejército romano sin romper su formación hizo caer una lluvia de lanzas sobre sus enemigos. Gran parte del ejército de Boudica fue diezmado al no poseer protección alguna los que fueron alcanzados por las lanzas murieron y los que las pararon con su escudo tuvieron que deshacerse de él puesto que había quedado inservible. Suetonio ordenó a sus soldados avanzar a paso lento pero sostenido, en una línea en forma de sierra dentada, cubriendo sus flancos con sus escudos. Totalmente desprotegidos y entre la confusión de la batalla, los celtas arremetieron contra las formaciones romanas, encajonándose en los “dientes” de esta formación de sierra. Las tropas britanas sabían combatir cuerpo a cuerpo, pero los romanos no entraban en ese juego. Manteniendo la formación los romanos fueron avanzando hasta acorralar al ejército de la reina contra sus propias caravanas. En su desesperación por huir, los britanos no sólo empujaron a los guerreros que avanzaban detrás sino a las mujeres, niños y ancianos que aguardaban el desenlace de la batalla en las cercanías de los carros. La avalancha que produjeron fue tal, que cerca de 40 000 murieron aplastados entre los combatientes en desbandada y los vehículos que impedían la retirada. Los romanos no tuvieron piedad, ni siquiera con embarazadas y niños.

En cuanto a Boudica, se sabe que no murió en la batalla. Tampoco fue apresada por los romanos, pero sabía que de un momento a otro podían hacerla prisionera y su final no habría sido nada agradable. Comprendiendo que todo había acabado y que había traído la desgracia a su pueblo, en un acto de honor Boudica se suicidó. Se desconoce por completo cual fue la suerte de sus hijas.

Tal fue el grado de violencia que los romanos aplicaron, que durante los cuatro siglos siguientes, la provincia se mantuvo en paz. La historia de Boudica, la reina icena que puso en jaque la ocupación romana de Gran Bretaña, una mujer con coraje, amada por su pueblo que prefirió morir de pie a vivir de rodillas.

Livia Drusila, el poder en la sombra

Livia nació el 30 de enero del año 58 a. C., hija de Marco Livio Druso Claudiano y su esposa Alfidia (hermana de un magistrado de origen plebeyo).  Se conoce poco de su infancia dado que esta gran mujer tomaría relevancia ya siendo adulta, se desconoce si tuvo hermanos aunque el diminutivo de Drusila (“la pequeña Drusa”) hace pensar que pudiera tratarse de una segunda hija.

Busto de Livia Drusila

Busto de Livia Drusila

En torno a 42 a. C. y con apenas 16 años, contrajo matrimonio (concertado por su padre) con Tiberio Claudio Nerón, un primo suyo de familia patricia. En ese mismo año su padre (que había participado en el asesinato de Julio César) se suicidó en Filipos junto con Casio y Bruto, los otros asesinos de Julio César, que fueron derrotados por Octavio y Marco Antonio.  Tras el asesinato de Julio César y el suicidio de sus asesinos se produjo una Guerra Civil, en la que los antiguos aliados Octavio y Marco Antonio, ahora se enfrentaban entre sí por el poder de Roma. Tiberio Claudio Nerón, marido de Livia, no dudó en luchar en el bando de Marco Antonio; la familia de Livia sobrevivió a la persecución y se encontró con Octavio 3 años más tarde, mientras el marido de Livia luchaba del otro bando.

En aquellos momentos, Livia ya tenía un hijo, el futuro emperador Tiberio, y estaba embarazada del segundo, Druso que llegaría a ser un gran general. La leyenda cuenta que Octavio, se enamoró perdidamente de ella, pues era una de las mujeres más bellas de su tiempo, y no dudó en divorciarse de su mujer para casarse con ella, el mismo día que su esposa Escribonia daba a luz a su primera hija, llamada Julia, recibió la noticia de que su marido quería divorciarse se ella. Livia, embarazada de Druso, por su parte hizo lo mismo y se divorció de su marido y padre de sus dos hijos. Tanto era el amor de Octavio por Livia que se casaron un día después de que sus divorcios fueran anunciados. Aparentemente, Tiberio Claudio Nerón estuvo de acuerdo en ello y fue a la boda. Livia tuvo la protección de su cuñada Octavia, hermana de Octavio, que no dudó en concederle títulos para protegerla de su exmarido. Después del suicidio de Marco Antonio tras la batalla de Accio en 31 a. C., Octavio no encontró más oposición a su ascenso al poder. Finalmente, y siempre con Livia a su lado, fue nombrado emperador de Roma con el título de Caesar Augustus, desde entonces fue conocido como Augusto. El nuevo emperador y su esposa fueron el modelo de referencia de pareja romana. Aunque Augusto sí estuvo enamorado de Livia, no está claro que ella también lo estuviera, que su hijo Tiberio y posteriormente sus nietos, bisnietos y tataranietos, fueran emperadores de Roma, parece el argumento más factible para que ella aceptara este segundo matrimonio. De cualquier modo, el matrimonio entre Livia y Augusto se mantuvo durante los siguientes 52 años, cabe destacar que Livia nunca tuvo hijos con Augusto y a la muerte de su primer marido se encargó de que Augusto se declarara tutor legal de estos, manteniéndolos como herederos.

Como emperatriz de Roma, siempre disfrutó del privilegio de ser la consejera de confianza de su esposo. A pesar de su riqueza y de su poder, Augusto y su familia siguieron viviendo modestamente en su casa de la colina del Palatino. Livia fue el modelo a seguir de la matrona romana: nunca llevó excesiva joyería ni vestidos pretenciosos, se ocupó de las labores domésticas y de su esposo -en ocasiones tejiendo ella misma sus ropas-, intervino activamente en política (algo muy poco común entre las mujeres romanas), siendo considerada la mano derecha del emperador Augusto.

Estatua de Livia Drusila deificada

Estatua de Livia Drusila deificada

Augusto permitió a Livia administrar sus propias finanzas y le dedicó una estatua pública. Livia tuvo su propio círculo de clientes y colocó a muchos de sus protegidos en puestos oficiales, incluyendo al abuelo de Otón y al mismo Galba. A la muerte de su esposo y tras las sospechosas muertes de otros miembros de la familia imperial que podían hacerle sombra, Livia logró que Tiberio, su hijo mayor, fuese investido emperador. Sin embargo cuando Livia murió, Tiberio recibió la noticia con frialdad, y no sólo no asistió a sus funerales, sino que prohibió que se le rindieran los honores correspondientes. No es de extrañar este trato por parte de Tiberio ya que nunca tuvo una buena relación con su madre. Livia desempeñó un papel vital en la formación de sus hijos Tiberio y Druso. El divorcio de su primer marido, padre de ambos, así como en el divorcio de Tiberio y Vipsania posteriormente, debido a la insistencia de Augusto (se cree que ella intervino activamente en este proceso) pudieron ser los motivos por los que Tiberio guardaba rencor a su madre, ya que él se vio obligado a abandonar a la mujer que amaba por consideraciones dinásticas.

Pese a todo esto Livia gozó de la popularidad del pueblo romano. Para ser más que la “mujer bonita”, como se describe en los textos antiguos, Livia se sirve de la imagen pública de la idealización de las cualidades femeninas romanas, una figura maternal y una diosa como la representación que alude a su virtud. Livia simbolizó el poder en la renovación de la República, tuvo un efecto espectacular en la representación visual del futuro de la mujer como ideal de honorable madre y esposa romana. Aunque después ha sido sospechosa del envenenamiento de muchos que pudieron hacerle sombra a su hijo Tiberio como futuro emperador, entre ellos del de su hijastra Julia. “Se escuchó el rumor de que, cuando Marcelo, sobrino de Augusto, murió en 23 a. C., no fue por muerte natural, y que detrás de esto se encontraba Livia” palabras de Dión Casio, un historiador de la época. Uno por uno, todos los hijos de Julia habían muerto prematuramente, Lucio y Cayo, a quienes Augusto había adoptado como hijos, con la intención de que fueran sus sucesores. Tácito y Dión Casio mencionan en sus obras estos rumores, pero Suetonio no hace mención de los mismos, ni hay pruebas suficientes para darlos por válidos.

Sea como fuere, dejó su eco en la historia romana, pues su nieto Claudio la divinizaría cuando llegó al poder y recibió los honores que no quiso darle su hijo Tiberio. Livia ha protagonizado numerosos libros y obras en nuestro tiempo.  En su novela “YO CLAVDIO”, Robert Graves ponía en boca de Claudio la frase “Augusto gobernaba el mundo, pero Livia gobernaba a Augusto”, y fuera o no exagerado, la influencia política de Livia sobre Augusto y sobre su hijo tras la muerte de éste, fue extraordinaria y no se volvería a repetir en la historia romana.